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miércoles, 30 de diciembre de 2015

Dios y Borges, en el cuento "El Milagro Secreto"






Existen autores que son capaces de describir con lujo de detalle aquellas historias que escriben; pueden utilizar las palabras adecuadas, idóneas para transportarnos hacia universos inesperados, místicos y bastos, donde tocan lo más profundo de nuestra alma. No cabe duda que entre los pocos escritores que lo logran, se encuentra Jorge Luis Borges; el nobel frustrado.
Los dedos de mis manos no alcanzarían para describir la serie de textos que nos dejó el fenómeno literario argentino,  pero creo que este post sería una estupidez si no mencionará por lo menos uno; así que simplemente me centraré en una breve parte de un cuento que de él, que leí hace poco.
“Habló con Dios en la oscuridad. Si de algún modo existo, si no soy una de tus repeticiones y erratas, existo como autor de Los enemigos. Para llevar a término ese drama, que puede justificarme y justificarte, requiero un año más. Otórgame esos días, Tú de Quien son los siglos y el tiempo. Era la última noche, la más atroz, pero diez minutos después el sueño lo anegó como un agua oscura.
Hacia el alba, soñó que se había ocultado en una de las naves de la biblioteca del Clementinum. Un bibliotecario de gafas negras le preguntó: ¿Qué busca? Hladík le replicó: Busco a Dios. El bibliotecario le dijo: Dios está en una de las letras de una de las páginas de uno de los cuatrocientos mil tomos del Clementinum. Mis padres y los padres de mis padres han buscado esa letra; yo me he quedado ciego, buscándola. Se quitó las gafas y Hladík vio los ojos, que estaban muertos. Un lector entró a devolver un atlas. Este atlas es inútil, dijo, y se lo dio a Hladík. Éste lo abrió al azar. Vio un mapa de la India, vertiginoso. Bruscamente seguro, tocó una de las mínimas letras. Una voz ubicua le dijo: El tiempo de tu labor ha sido otorgado. Aquí Hladík se despertó.
Recordó que los sueños de los hombres pertenecen a Dios y que Maimónides ha escrito que son divinas las palabras de un sueño, cuando son distintas y claras y no se puede ver quien las dijo.”
El texto fue extraído del cuento “El Milagro Secreto”; solo puedo decirles que francamente es mejor que comiencen a leerlo y salgan de mi post en su búsqueda.

Saludos.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

El garbanzo, un relato poco conocido.


El garbanzo, un relato poco conocido.

El cuento se encuentra dentro de la excelente compilación de relatos de titulada La puerta de los clavos, perteneciente al  5uno de esos bien conocidos bazares de libros  que abundan en los rincones escondidos de todas las ciudades y me lo regalaran.

El poder narrativo del autor queda al descubierto desde los primeros cuentos, sin embargo la capacidad para humanizar  y “mexicanizar“ a los personajes casi de forma natural es lo que lo hace tan impresionante. Rodríguez Solís es capaz de transportarnos a escenarios cotidianos del México rural o urbano a mediados del S. XX añadiéndole toques mágicos que le dan esa especial esencia que parece abundar en toda esta compilación.

Pero concentrémonos, "El Garbanzo" nos cuenta la historia de un jornalero que vive en el campo de Oaxaca; el relato nos plantea el gran problema que significará la llegada de un hijo en la vida de un campesino empobrecido. En el cuento podemos encontrar con lujo de detalle lo que sería una jornada laboral en México, además el autor nos adentra en  los pensamientos que transcurren por la mente de un hombre cuya vida se desarrolla en el aislado campo.


Sin duda recomendable el texto de Eduardo Rodríguez, que desde mi perspectiva pertenece a esa amplia gama de autores que deben poseer más atención debido a la calidad de su trabajo. 

martes, 17 de noviembre de 2015

La maratón del Palomo, un cuento de Fernando Alegría.



Este libro llegó a mis manos como uno de los muchos que llegan; fue un regalo. Cuando me lo dieron tenía el clásico color de una edición llena de polvo y también olía como tal. Lo hojee y rápidamente me di cuenta de lo  corta  es; incluso si se quiere,  se puede leer la pequeña compilación de cuentos en menos de una semana, hasta en un par de días.

El libro en total tiene ocho relatos, pero me centraré en el primero y el que le da el nombre al conjunto de obras compiladas en la edición chilena; es decir en “La maratón del Palomo". El cuento nos narra cómo nuestro personaje principal Palomo, se enfrasca en una competencia atlética que suele realizarse constantemente en su ciudad.

Palomo es un personaje peculiar,  es un viejo borracho conocido por no hablar mucho y ser cortes con las personas. Durante la épica competencia el personaje principal no dice una sola palabra, son su esposa y otros tantos conocidos los que describen su personalidad de una manera que termina por crear na imagen vivida del tal Palomo.


A decir verdad debo reconocer que aunque no conozco del todo los trabajos de Fernando Alegría, la Maratón de Palomo resulta un texto ameno, que si bien no puede ser considerado una joya literaria, si una compilación digna de leerse por l
o menos una vez; además  de ser bastante digerible para el lector. Un texto que sin duda despierta esa espinita para explorar la obra de Alegría.

sábado, 14 de noviembre de 2015

El ángel anciano, un cuento de Gabriel García Marquéz


















Uno de los cuentos de Gabriel García Márquez que terminaron de convencerme de su genialidad fue “Un señor muy viejo con alas enormes”.  Debo reconocer que el titulo no me gustó para nada, incluso creo que es un poco fofo para el nivel del relato del escritor colombiano; sin embargo el texto en si nos da una pequeña pero poderosa probada de la habilidad de Márquez para narrar hechos sobrenaturales de una forma que los haga parecer naturales.

El cuento nos narra la historia de un viejo ángel que es encontrado por una  pareja a las orillas del mar. Aquella vieja pareja decide capturarlo y colocarlo en el jardín de su casa; la noticia se extiende pronto al pueblo y a las comunidades vecinas provocando que una multitud se aglomeré para ver el insólito espectáculo. En esta historia y en solo un par de hojas el famoso “Gabo” nos demuestra un texto de realismo mágico en todos sus aspectos.

Es precisamente esta característica lo que lo hace especial, este cuento nos da un acercamiento mucho más digerible y breve al mundo creado por el imponente escritor. Si aún tienen dudas por comenzar  a explorar la obra de García Marqués,  este relato podría convencerlos sin quitarle poco más de quince minutos de su día. 

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Robocop, el viejo héroe de la infancia

La figura del hombre metálico salvando a la gente con una pistola que desenfundaba desde un muslo es lo primero que llega a mí mente cuando alguien menciona la palabra Robocop. Como muchos niños de los años 90’s crecí con una videocasetera bajo el televisor de mi hogar; esa pequeña caja negra solía reproducir todas las películas que me atrapaban y mantenían frente a la televisión por horas. Había desde caricaturas, telenovelas, comedias   hasta  noticias que mi padre grababa de vez en cuando, ahí también estaba Rocobop.

Esa lejana película creada en 1987 me intrigaba e hipnotizaba; el poder del hombre metálico capaz de barrer todo a su paso me inspiraba una extraña especie de mezcla entre miedo, admiración y respeto.   Siempre que solían aburrirme los dibujos animados o programas de la televisión  optaba por buscar aquella película, por un tiempo termine por ser un completo admirador de aquella extraña figura policiaca que recorría las calles en un insólito futuro; tenía juguetes,  máscaras, playeras incluso videojuegos donde aparecía el robot policía.
Pero los años pasaron y aquella fascinación se fue disolviendo con el trascurrir del tiempo. Crecí y mis intereses se alejaron mucho de las heroicas figuras salvando al mundo con un arma desenfundada,  se acercaron a los textos, a los noticieros, y al rumbo que tomaría mi vida.  Por más de una década olvide su existencia pero un día de forma súbita me di cuenta que solo es cuestión de tiempo antes de que los recuerdos de nuestra infancia vuelvan a recorrer nuestra cabeza.

En una ocasión, durante un pequeño viaje en autobús apareció la nueva versión de la película ochentera, haciéndome recordar sutilmente mis aventuras de niño, a veces  cubierto con la máscara de aquel personaje u otras veces creando historias con su figura de plástico. Por unos días comenté el film con mis amigos y  compañeros, más por la extraña nostalgia que despertaba en mí que a su trama, que en verdad yo consideraba aburrida y patética. Pasaron semanas y  de nuevo me olvide del tema, sin embargo una noche mientras veíamos la televisión con mi novia el comedor, apareció la peculiar máscara plateada cubriendo toda la pantalla del monitor luego de zapear muchos canales.

Miré la película y me envolví en ella. La escena era justamente el momento en el que Robocop regresa a su vieja casa, donde vivió junto a su familia. Ese instante justo donde al recorrer dichos muros y aturdido por los recuerdos que invaden su memoria digital, el robot policía recuerda quien es y de donde viene. Desde ese momento hasta el final el viejo film me atrapó y me hizo recordar  lucidamente aquellas lejanas tardes perdidas en mi memoria desde hace más de quince años.

Pero no solo eso, ahora pude ver aquella vieja película con una mirada más inquisitiva y diferente; cada escena parecía nueva de una  alguna forma aunque fuera la misma.  Coloqué especial atención en aspectos que nunca antes vi,  me impresionaron muchas cosas de ese film que recordaba más por sus escenas de disparos y su constante acción hollywoodense que por si intrigante y curiosa trama.   Me quede atento hasta que aparecieron los créditos, entonces entre  de los muchos pensamientos que llegaron a  mi cabeza destacaron dos; uno de ellos eran las similitudes entre la realidad y la fantasía.

Pero aún después de que acabó no pude sacar de mi mente ese momento en el que el hombre llega a su casa y observa con un rostro humano su viejo hogar, recordando las sonrisas de su hijo y las caricias de su esposa.  La figura de esa persona transformada en maquina me causo una fuerte impresión, nunca había visto con esa mirada aquel filme, incluso hasta ese entonces me parecía tan poco trascendental como cualquier otra película de acción estadounidense. Sin embargo ahora todo había cambiado, observé desde otras perspectivas, imaginé la angustia de ese hombre a volver al saber que solo  vera a su familia perdida en su memoria.  Este sentimiento se volvió más intenso cuando esa figura más humanizada que robótica se acerca su vieja compañera de trabajo en otra escena; Robocop pregunta por su familia y ella le consta que se marcharon a otra ciudad, entonces con una mirada perdida, el rostro sin máscara de Murphy(nombre humano de Robocop) voltea hacia ella solo para decirle “Puedo sentirlos, pero no recordarlos”, luego le pide a su amiga que lo deje solo.

No solo esto,  el ambiente  también me cautivó;  la película se desarrolla en un futuro desolador donde la policía no es capaz de enfrentar a los criminales y donde el caos reina por gran parte de las calles. Ante dicha circunstancia las autoridades se ven forzadas a realizar cuestionables métodos éticos para hacer valer la ley, al grado que estos mismos  terminan por hacerlos parecer los propios criminales en gran medida por sus acciones deshumanizadoras. Por si esto no fuera poco, los pocos cuerpos de seguridad que existen en las ciudades se perciben débiles y desunidos, al grado de que se plantea una huelga.


 Esta tarde cuando acabe de pensar en la vieja película de mi infancia otra sensación me recorría,  no pude pensar en lo similar que resultaba ese futuro imaginario en aquella película,  salvo por el humanoide robotizado casi todo lo demás se podía respirar igual. Entonces al son de mis pisadas contra el suelo imaginé  que ese futuro que ellos pensaron lejano llegó antes de lo esperado, y que de hecho lo estebábamos viviendo ahora mismo nosotros, solo que para nuestro pesar no existía un héroe robot capaz de salvarnos. Que el tiempo hable.

domingo, 8 de noviembre de 2015

La infancia del mago, relato de Herman Hesse.

Buscando entre mi biblioteca personal me topé con una serie de compendios autobiográficos de Herman Hesse. Entre los relatos que encontré hubo uno que particularmente llamó mi atención; La Infancia del Mago. En este pequeño cuento de varias páginas,  el autor de Demian y Lobo Estepario nos narra breves momentos de su infancia y como inició una curiosidad hacia lo místico que terminaría por verse reflejada en casi todas sus creaciones literarias.

El autor  (de origen sueco pero más identificado con Alemania) relata con su habitual estilo lo más básico de su  esencia como persona y ser humano. Describe a su madre, su padre,  su abuelo y sus hermanos, nos cuenta las constantes situaciones él vivió durante las primeras décadas que recorrió los inestables territorios del S. XIX y como toda su infancia se vio marcada por la misteriosa figura de un “hombrecillo” que aparecía de forma inesperada constantemente.


Esta sombra humanoide aparece sin previo aviso y  lo guía hacia situaciones comprometedoras o contextos que parecen desde peligrosos hasta vergonzosos, pero que por algún motivo terminan con grandes resultados a su favor. “La infancia del mago” es uno de esos relatos creados por Hesse durante su vejez, buscando dejar huella de su lado más humano en la tierra, inmortalizándose a él mismo pero más a las personas que amó. Es precisamente esta serie de situaciones que le dan el toque que hace imperdible el breve relato de Herman.



sábado, 7 de noviembre de 2015

Historias breves pero reales.

Era un atardecer nublado, el cielo rugía  advirtiendo que pronto la lluvia visitaría la ciudad, esa tarde caminaba junto a mi novia cerca de la colonia donde vivía, nos dirigíamos hacia el transporte público;  estábamos enojados.  Discutimos y el mal humor se respiraba en nuestra conversación desde que esperábamos en la calle hasta que la pequeña combi se acercó viajando entre el rió de concreto y cemento. Yo estaba muy molesto, tan enojado que cuando por fin subí a la pequeña furgoneta pública me abrí paso
bruscamente entre las personas para sentarme entre las pequeñas sillas laterales. Mi novia entró y de forma poco más sutil terminó por acomodarse junto a mi.  

La música y las conversaciones perdidas se mezclaban en el ambiente, todo parecía marchar de forma común.  En cada estación alguien bajaba o subía como siempre y el constante movimiento de personas había logrando entretenerme y distraerme.  Aunque seguía fastidiado el extraño ambiente del lugar logró calmarme un poco y  todo hubiera sido tranquilo de no ser por un extraño hombre de edad madura que abordó.

Se tambaleaba y en cuestión de segundos un fuerte olor a alcohol  penetró todo el lugar, no fui el único que lo notó; una señora y un joven rápidamente se apresuraron y abrieron las ventanas para ventilarse y esperar que no se sentará junto a ellos. La imagen del aquel hombre, esforzándose y chocando sin que algo le importará en absoluto me incomodó y volvió a despertar el mi el mal humor que comenzaba a apaciguarse; endurecí mi postura y me tomé  uno de los manubrios que estaban colocados en la pared de la combi para ener más soporte. La persona de bigote pequeño, piel morena y algunas canas en la cabeza no tardó en chocar contra mi y rebotar sutil pero fuertemente. 

El pequeño choque que tuvimos hizo que cruzáramos miradas; mis ojos se clavaron en los suyos por un par de segundos y finalmente aquel hombre de vista perdida siguió su camino.

—Sonrianle a la vida... —balbuceó mientras se dirigía a una esquina de la furgoneta— uno ya casi está viejo pero ustedes...  sonrianle... todavía están jóvenes... a donde vamos a con todo esto.... a donde vamos a llegar... 

El hombre siguió balbuceando todo el trayecto que estuve yo ahí, luego en una de las muchas estaciones publicas de la ciudad,  baje junto a mi novia y continuamos nuestro camino.  Las memorias  y las lecciones que ocurren en la vida son curiosas; yo por ejemplo no recuerdo ninguna otra cosa de ese día,  solo se que aquel hombre de mirada perdida permanecerá en mi cabeza durante muchos años haciéndome recordar lo insospechadas y profundas que pueden ser las historias breves pero reales.