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sábado, 9 de enero de 2016

La vida inútil de Pito Pérez, imperdible.

La vida inútil de Pito Pérez es una breve  novela mexicana que debe(o debería) leerse por todo aquel que nazca en el país. Si tuviste un buen profesor durante tú educación secundaria o preparatoria, entonces ya habrás leído este libro, tan emblemático de la literatura nacional,  si estás entre estos segmentos sabrás de que nos habla el libro, pero si no… Pito Pérez es un hombre borracho, ágil y perspicaz que viaja a través de las ciudades de Michoacán y México, contando sus historias en forma de sátira y burlonamente, narras sus desaventuras al viajar por los accidentados caminos mexicanos y también sus experiencias agradables.


El libro se sitúa en una época posterior a la revolución mexicana y demuestra cómo se desarrollaba en un país en reconstrucción luego de una guerra de casi 10 años. Es un texto breve que nos da una vista hacia la vida en el siglo pasado, todo esto gracias a la exquisita narración del quizá más famoso escritor michoacano; José Rubén Romero.


Sin duda La vida inútil de Pito Pérez es un libro que debe ser leído, es rápido, utiliza un lenguaje no muy rebuscado que permite una fácil lectura y además de todo es breve, uno es perfectamente capaz de leerlo en una semana o un mes, si lo dejas tirado varios días. 

sábado, 7 de noviembre de 2015

Historias breves pero reales.

Era un atardecer nublado, el cielo rugía  advirtiendo que pronto la lluvia visitaría la ciudad, esa tarde caminaba junto a mi novia cerca de la colonia donde vivía, nos dirigíamos hacia el transporte público;  estábamos enojados.  Discutimos y el mal humor se respiraba en nuestra conversación desde que esperábamos en la calle hasta que la pequeña combi se acercó viajando entre el rió de concreto y cemento. Yo estaba muy molesto, tan enojado que cuando por fin subí a la pequeña furgoneta pública me abrí paso
bruscamente entre las personas para sentarme entre las pequeñas sillas laterales. Mi novia entró y de forma poco más sutil terminó por acomodarse junto a mi.  

La música y las conversaciones perdidas se mezclaban en el ambiente, todo parecía marchar de forma común.  En cada estación alguien bajaba o subía como siempre y el constante movimiento de personas había logrando entretenerme y distraerme.  Aunque seguía fastidiado el extraño ambiente del lugar logró calmarme un poco y  todo hubiera sido tranquilo de no ser por un extraño hombre de edad madura que abordó.

Se tambaleaba y en cuestión de segundos un fuerte olor a alcohol  penetró todo el lugar, no fui el único que lo notó; una señora y un joven rápidamente se apresuraron y abrieron las ventanas para ventilarse y esperar que no se sentará junto a ellos. La imagen del aquel hombre, esforzándose y chocando sin que algo le importará en absoluto me incomodó y volvió a despertar el mi el mal humor que comenzaba a apaciguarse; endurecí mi postura y me tomé  uno de los manubrios que estaban colocados en la pared de la combi para ener más soporte. La persona de bigote pequeño, piel morena y algunas canas en la cabeza no tardó en chocar contra mi y rebotar sutil pero fuertemente. 

El pequeño choque que tuvimos hizo que cruzáramos miradas; mis ojos se clavaron en los suyos por un par de segundos y finalmente aquel hombre de vista perdida siguió su camino.

—Sonrianle a la vida... —balbuceó mientras se dirigía a una esquina de la furgoneta— uno ya casi está viejo pero ustedes...  sonrianle... todavía están jóvenes... a donde vamos a con todo esto.... a donde vamos a llegar... 

El hombre siguió balbuceando todo el trayecto que estuve yo ahí, luego en una de las muchas estaciones publicas de la ciudad,  baje junto a mi novia y continuamos nuestro camino.  Las memorias  y las lecciones que ocurren en la vida son curiosas; yo por ejemplo no recuerdo ninguna otra cosa de ese día,  solo se que aquel hombre de mirada perdida permanecerá en mi cabeza durante muchos años haciéndome recordar lo insospechadas y profundas que pueden ser las historias breves pero reales.