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sábado, 9 de enero de 2016

La vida inútil de Pito Pérez, imperdible.

La vida inútil de Pito Pérez es una breve  novela mexicana que debe(o debería) leerse por todo aquel que nazca en el país. Si tuviste un buen profesor durante tú educación secundaria o preparatoria, entonces ya habrás leído este libro, tan emblemático de la literatura nacional,  si estás entre estos segmentos sabrás de que nos habla el libro, pero si no… Pito Pérez es un hombre borracho, ágil y perspicaz que viaja a través de las ciudades de Michoacán y México, contando sus historias en forma de sátira y burlonamente, narras sus desaventuras al viajar por los accidentados caminos mexicanos y también sus experiencias agradables.


El libro se sitúa en una época posterior a la revolución mexicana y demuestra cómo se desarrollaba en un país en reconstrucción luego de una guerra de casi 10 años. Es un texto breve que nos da una vista hacia la vida en el siglo pasado, todo esto gracias a la exquisita narración del quizá más famoso escritor michoacano; José Rubén Romero.


Sin duda La vida inútil de Pito Pérez es un libro que debe ser leído, es rápido, utiliza un lenguaje no muy rebuscado que permite una fácil lectura y además de todo es breve, uno es perfectamente capaz de leerlo en una semana o un mes, si lo dejas tirado varios días. 

martes, 15 de diciembre de 2015

Días de Guardar, un libro de Carlos Perez Merinero

Si un día uno busca una novela española cruda, detectivesca y coloreada con ciertos tonos de humor negro, entonces debe leer la obra de Pérez Merinero; días de Guardar. El libro, como muchos otros, estaba olvidado en un rincón de un bazar de libros (creo que se habrán dado cuenta que son las tiendas que más visitó yo) e inmediatamente me atrapo el poder de su portada desgastada.

Eeste texto  de menos de 250 páginas pequeñas, nos cuenta la historia de Antonio Dominguez, un delincuente español desquiciado que viaja por las ciudades de una España situada en los años 70’s. Antonio poseedor de un carácter extremadamente volátil e impulsivo,  comete una serie de crímenes que lo llevan a huir de pueblo en pueblo mientras debe de tapar un crimen con otro por necesidad o a veces por simple gusto.

El autor nos describe los actos de  un criminal que comete actos en la impunidad utilizando un tono irónico e inundado de un crudo humor negro.  Si se debiera hacer una comparación un tanto burda, este libro sería una adaptación perfecto para una película de Quentin Tarantino o algún director que sea capaz de mezclar humor negro con crímenes.

Si en verdad eres fan del género de la novela negra, este tipo de texto te encantará y atrapará, ya que es capaz de incursionar dicho género, a veces lento y repetitivo dentro de nuevos estándares literarios.  Desconoces si sea fácil de conseguir en alguna librería actual, como Amazon o esas cosas, pero si lo buscas lo encuentras, incluso digitalizado.


Saludos.

viernes, 11 de diciembre de 2015

El silencio de los bosques, un libro de Cecilia Urbina




Leí “El silencio de los bosques” por la recomendación de un vendedor de la Liberia “El sendero” y debo decirles antes que nada que vale la pena. Es un pequeño texto creado Cecilia Urbina, autora mexicana radicada en Estados Unidos.


El libro nos cuenta la historia de “Steve”  un joven que viaja a través  del mundo. Steve creció en una familia de clase alta y siempre se caracterizó por un chico retraído que no tenía mucho contacto con las personas que le rodeaban.  Intercalado entre descripciones del propio Steve en su diario y  anécdotas de uno de sus amigos de la infancia, se comienza a descubrir la trama que rodea a este curioso e imperdible texto.

La obra  no supera las 200 páginas y  tiene un lenguaje fácil de digerir. También es importante mencionar que las ideas y las problemáticas son muy claras, pese a el lenguaje utilizado por la autora.  Aunque desconozco el resto del trabajo de Cecilia Urbina “El silencio de los bosques” es un buen ejemplo de la literatura mexicana, además de que puede dar una perspectiva sobre la influencia que tiene la cultura estadounidense en los escritores mexicanos.

lunes, 7 de diciembre de 2015

El juguete rabioso; una mirada a la Argentina a principios del S. XX.


Una de las primeras novelas que leí fue el juguete rabioso. Lo compre una tarde poco después de los 17 años, estaba en un bazar de libros en el centro de la ciudad, mi conocimiento de la literatura era poco en ese entonces, no conocía nada del autor y tampoco el empastado decía mucho; un hombre caminando con mirando hacia el frente sin tener una expresión muy alegre. Aunque debo reconocer que la portada me intrigo un poco, lo que realmente me agrado fue el título, con una extraña fuerza despertó mi curiosidad y lo compre por solo quince pesos (unos dos dólares).

Luego de leerlo a finales de mi adolescencia, me olvide de él. No fue sino hasta que escuche que Cortázar lo mencionaba en una entrevista que lo recordé. Buscando información me di cuenta que fue la primer obra del escritor argentino, publicada a finales de los años 20’s y escrita en las zonas montañosas al norte de su país.

El libro nos cuenta la historia de un joven nacido en los barrios bajos de Buenos Aires. Silvio un joven inteligente pronto comienza a destacar de entre los jóvenes por su aguda mente. El libro es entretenido y aunque está redactado con varios regionalismos argentinos, no es difícil de entender. Este fue uno de esos primeros libros que dejó una extraña sensación en mi estómago cuando su última página termino.


Si pueden conseguirlo háganlo, es uno de esos libros que nos acercan hacia la vida de un joven en Argentina a principios del S. XX; llena de pobreza y oportunidades, pero de las que solo gozan unos cuantos privilegiados.

domingo, 6 de diciembre de 2015

Y seguiremos Marchando: La historia de un soldado alemán en la segunda guerra mundial.

La forma en la que “Y seguiremos Marchando” llegó a ms manos fue bastante común. Como muchos otros libros, el texto creado por el escritor-abogado Gerhard Kramer, estaba perdido entre uno de los burós de un bazar literario. Sin embargo, y debo reconocerlo, lo que me atrapó y me hizo hojearlo fue su portada. Las curiosas siluetas de los hombres  marchando en el frente de batalla, sin rostro y solo diferenciados por sus uniformes  me atrapó inmediatamente.


Dicen que nunca se debe juzgar a un libro por su portada, pero no me arrepiento de haber hecho eso con este libro. Desde que comencé la lectura me fue imposible no quedar atrapado en los tensos y dramáticos ambientes que vivieron  todas las personas en el último gran conflicto bélico de la historia humana. Al inicio fue difícil encontrar información alguna con respecto al autor, sin embargo con el pasar de los tiempos logré encontrar el espectacular espacio que nos ofrece otro bloguero; Rubén E. Rodriguez, gracias a su BLOG me fue conocer más detalles del autor nacido en la ciudad de Hamburgo.

Bueno, enfocándonos en el tema argumental;  El libro se centra en el protagonista “Victor Velten”, un soldado alemán Nazí que no se encuentra del todo a favor de la ideología nazi de su época, pero que al igual que otros miles de soldados se enfilaron en el ejército alemán por un sentido de patriotismo u obligación. El personaje vive todos los momentos y experimenta todas las sensaciones de la guerra; desde la victoria en la toma de Paris, hasta el terror cuando el Ejército rojo de la URSS comenzaba a replegar lentamente el frente alemán. Ocupando varios puestos militares el soldado alemán nos narra las carencias y pesares que vivó durante sus viajes a lo largo de la conflictuada Europa a mediados del S.XX  

Toda mi vida escuche historias de la segunda guerra mundial, los textos de la escuela me hacían imaginar las batallas en los campos de Normandía o en la invasión de Pear Harbor; pero este texto me hizo entender de forma más personal y humana el lado perdedor de la guerra y como este fue lentamente aceptado por los soldados alemanes.

De los varios textos que he leído respecto a la segunda guerra mundial,  no cabe duda que “Y seguiremos Marchando” ocupa uno de los primeros lugares; desde mis humildes ojos de lector es un libro que puede ayudar a entender el sentir del pueblo alemán desde aquellos soldados que no necesariamente creían lo mismo que Hitler.


martes, 1 de diciembre de 2015

El tercer lado de los ojos: Porque no todos los libros son buenos.


Sería perfecto y armónico  que todos los textos que uno lee fueran buenos y pudieran cautivarlo, pero no es así. Existen muchos libros que por más que uno se esfuerce no puede lograr que le gusten, quizá la única y sencilla razón es que  no estén bien logrados o realizados. Claro aquí uno puede entrar en planos subjetivos ¿Qué es bueno y qué no? ¿Qué obra está bien lograda?

Es difícil poder distinguir tan delgada línea entre esto, muchas veces queda a valoración del lector, quien tiene de deber de juzgarlo. Es precisamente lo que haré con “El tercer lado de los ojos”. Este libro fue un regalo de mi madre, llegó a mi durante mi adolescencia y fue uno de los primeros libros que terminé de leer, también me enseño que la palaba “libro” no es sinónimo de calidad literaria.

La segunda obra creada por Giorgio Falleti (un actor y comediante italiano) nos cuenta la historia de un detective que investiga una serie de asesinatos. Durante su investigación se topa con una persona que recibió los ojos de las víctimas asesinas, está persona parece tener alucinaciones que podrían dar pistas para dar con el homicida.

La llamativa portada del libro contrasta con su profundidad argumental. La versión traducida al español de la obra carece de un amplio uso del lenguaje, limitándose a utilizar palabras  simples y fáciles de digerir, pero que terminan por ser repetitivas. El  argumento no logra su objetivo de “atrapar” al lector (por lo menos eso percibí yo)  y se puede caer en el tedio.


No cabe duda que pocos dichos son más certeros que el “No se debe juzgar un libro por su portada”, este texto sea quizá la muestra más clara del tiempo. En resumen es un mal libro, no lo adquieras.

domingo, 29 de noviembre de 2015

"La vida que se va" de Vicente Leñero


Vicente Leñero es uno de esos autores que poseen trabajos que demuestran la volatilidad a la que un escritor es capaz de someter cuando a letras se refiere. Como periodista  fue capaz de plasmar con increíbles detalles las características de los lugares que visitó y describió en sus poderosas y famosas crónicas, sin embargo el trabajo como literato también tiene sus joyas. “La vida que se va” es uno de esos textos que demuestran la gran capacidad del autor mexicano y fundador de proceso para crear literatura.

Este libro llegó a mis manos en uno de los remates de la Feria del Libro del Politécnico, lo adquirí junto con otro libro de Ray Bradbury a un precio bastante accesible 90 pesos (unos 4 dólares actuales). El texto nos narra la historia de un periodista de la Ciudad de México que ese topa con la abuela de un ex compañero del trabajo fallecido.   Tras este inesperado encuentro ocurren una serie de eventos que hacen dudar al autor de la veracidad d las historias que le narra la vieja pariente de su compañero; logrando así envolver también al lector en un centenar de anécdotas contradictorias  que terminan cautivarlo.


Aunque indudablemente no es el mejor ejemplo del poder narrativo de Leñero, “La vida que se va” si resulta uno de los principales exponentes de la capacidad que posee el autor para intercalar obras y poder hacerlas encajar como si fueran una sola. En fin, gastar en este libro es sin duda una buena inversión.

martes, 17 de noviembre de 2015

La maratón del Palomo, un cuento de Fernando Alegría.



Este libro llegó a mis manos como uno de los muchos que llegan; fue un regalo. Cuando me lo dieron tenía el clásico color de una edición llena de polvo y también olía como tal. Lo hojee y rápidamente me di cuenta de lo  corta  es; incluso si se quiere,  se puede leer la pequeña compilación de cuentos en menos de una semana, hasta en un par de días.

El libro en total tiene ocho relatos, pero me centraré en el primero y el que le da el nombre al conjunto de obras compiladas en la edición chilena; es decir en “La maratón del Palomo". El cuento nos narra cómo nuestro personaje principal Palomo, se enfrasca en una competencia atlética que suele realizarse constantemente en su ciudad.

Palomo es un personaje peculiar,  es un viejo borracho conocido por no hablar mucho y ser cortes con las personas. Durante la épica competencia el personaje principal no dice una sola palabra, son su esposa y otros tantos conocidos los que describen su personalidad de una manera que termina por crear na imagen vivida del tal Palomo.


A decir verdad debo reconocer que aunque no conozco del todo los trabajos de Fernando Alegría, la Maratón de Palomo resulta un texto ameno, que si bien no puede ser considerado una joya literaria, si una compilación digna de leerse por l
o menos una vez; además  de ser bastante digerible para el lector. Un texto que sin duda despierta esa espinita para explorar la obra de Alegría.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Robocop, el viejo héroe de la infancia

La figura del hombre metálico salvando a la gente con una pistola que desenfundaba desde un muslo es lo primero que llega a mí mente cuando alguien menciona la palabra Robocop. Como muchos niños de los años 90’s crecí con una videocasetera bajo el televisor de mi hogar; esa pequeña caja negra solía reproducir todas las películas que me atrapaban y mantenían frente a la televisión por horas. Había desde caricaturas, telenovelas, comedias   hasta  noticias que mi padre grababa de vez en cuando, ahí también estaba Rocobop.

Esa lejana película creada en 1987 me intrigaba e hipnotizaba; el poder del hombre metálico capaz de barrer todo a su paso me inspiraba una extraña especie de mezcla entre miedo, admiración y respeto.   Siempre que solían aburrirme los dibujos animados o programas de la televisión  optaba por buscar aquella película, por un tiempo termine por ser un completo admirador de aquella extraña figura policiaca que recorría las calles en un insólito futuro; tenía juguetes,  máscaras, playeras incluso videojuegos donde aparecía el robot policía.
Pero los años pasaron y aquella fascinación se fue disolviendo con el trascurrir del tiempo. Crecí y mis intereses se alejaron mucho de las heroicas figuras salvando al mundo con un arma desenfundada,  se acercaron a los textos, a los noticieros, y al rumbo que tomaría mi vida.  Por más de una década olvide su existencia pero un día de forma súbita me di cuenta que solo es cuestión de tiempo antes de que los recuerdos de nuestra infancia vuelvan a recorrer nuestra cabeza.

En una ocasión, durante un pequeño viaje en autobús apareció la nueva versión de la película ochentera, haciéndome recordar sutilmente mis aventuras de niño, a veces  cubierto con la máscara de aquel personaje u otras veces creando historias con su figura de plástico. Por unos días comenté el film con mis amigos y  compañeros, más por la extraña nostalgia que despertaba en mí que a su trama, que en verdad yo consideraba aburrida y patética. Pasaron semanas y  de nuevo me olvide del tema, sin embargo una noche mientras veíamos la televisión con mi novia el comedor, apareció la peculiar máscara plateada cubriendo toda la pantalla del monitor luego de zapear muchos canales.

Miré la película y me envolví en ella. La escena era justamente el momento en el que Robocop regresa a su vieja casa, donde vivió junto a su familia. Ese instante justo donde al recorrer dichos muros y aturdido por los recuerdos que invaden su memoria digital, el robot policía recuerda quien es y de donde viene. Desde ese momento hasta el final el viejo film me atrapó y me hizo recordar  lucidamente aquellas lejanas tardes perdidas en mi memoria desde hace más de quince años.

Pero no solo eso, ahora pude ver aquella vieja película con una mirada más inquisitiva y diferente; cada escena parecía nueva de una  alguna forma aunque fuera la misma.  Coloqué especial atención en aspectos que nunca antes vi,  me impresionaron muchas cosas de ese film que recordaba más por sus escenas de disparos y su constante acción hollywoodense que por si intrigante y curiosa trama.   Me quede atento hasta que aparecieron los créditos, entonces entre  de los muchos pensamientos que llegaron a  mi cabeza destacaron dos; uno de ellos eran las similitudes entre la realidad y la fantasía.

Pero aún después de que acabó no pude sacar de mi mente ese momento en el que el hombre llega a su casa y observa con un rostro humano su viejo hogar, recordando las sonrisas de su hijo y las caricias de su esposa.  La figura de esa persona transformada en maquina me causo una fuerte impresión, nunca había visto con esa mirada aquel filme, incluso hasta ese entonces me parecía tan poco trascendental como cualquier otra película de acción estadounidense. Sin embargo ahora todo había cambiado, observé desde otras perspectivas, imaginé la angustia de ese hombre a volver al saber que solo  vera a su familia perdida en su memoria.  Este sentimiento se volvió más intenso cuando esa figura más humanizada que robótica se acerca su vieja compañera de trabajo en otra escena; Robocop pregunta por su familia y ella le consta que se marcharon a otra ciudad, entonces con una mirada perdida, el rostro sin máscara de Murphy(nombre humano de Robocop) voltea hacia ella solo para decirle “Puedo sentirlos, pero no recordarlos”, luego le pide a su amiga que lo deje solo.

No solo esto,  el ambiente  también me cautivó;  la película se desarrolla en un futuro desolador donde la policía no es capaz de enfrentar a los criminales y donde el caos reina por gran parte de las calles. Ante dicha circunstancia las autoridades se ven forzadas a realizar cuestionables métodos éticos para hacer valer la ley, al grado que estos mismos  terminan por hacerlos parecer los propios criminales en gran medida por sus acciones deshumanizadoras. Por si esto no fuera poco, los pocos cuerpos de seguridad que existen en las ciudades se perciben débiles y desunidos, al grado de que se plantea una huelga.


 Esta tarde cuando acabe de pensar en la vieja película de mi infancia otra sensación me recorría,  no pude pensar en lo similar que resultaba ese futuro imaginario en aquella película,  salvo por el humanoide robotizado casi todo lo demás se podía respirar igual. Entonces al son de mis pisadas contra el suelo imaginé  que ese futuro que ellos pensaron lejano llegó antes de lo esperado, y que de hecho lo estebábamos viviendo ahora mismo nosotros, solo que para nuestro pesar no existía un héroe robot capaz de salvarnos. Que el tiempo hable.